El patrimonio natural y cultural: ¿una oportunidad para el desarrollo?

Al analizar las alternativas de empleo en corporaciones y organismos internacionales, así como la participación en acciones de cooperación y desarrollo territorial, cabe reflexionar sobre la puesta en valor del patrimonio y sus implicaciones en la construcción y el desarrollo de una colectividad. Con apoyo en algunos autores reputados en esta temática, se exponen a continuación algunas consideraciones de partida sobre el concepto de patrimonio y en relación con las oportunidades y las precauciones asociadas a su aprovechamiento.

Un término en evolución

En el contexto que nos concierne, la noción de ‘patrimonio’ se vincula primeramente a planteamientos definidos por consideraciones estéticas y de valoración histórica y cultural, sobre todo en relación con las obras de arte y los sitios monumentales. Esta acepción, aún vigente, no es única en la actualidad. En efecto, avanzada la pasada centuria la noción evoluciona hasta englobar muy diversos tipos de realidades materiales e inmateriales: arte mueble, tradiciones y celebraciones populares, manifestaciones literarias, musicales y escénicas, procedimientos culinarios y productos alimentarios, etc. También se aplica a ecosistemas y paisajes singulares.

¿Qué significado tiene el patrimonio?

Los elementos patrimoniales se conciben como bienes a apreciar, divulgar, conservar y compartir  dado que en ellos reside la distinción, la perduración y/o la reafirmación de lugares y manifestaciones que tienen interés o trascendencia social por constituir una expresión valiosa del espacio de vida, de la memoria o de las prácticas de una colectividad. Con la toma en consideración del patrimonio por parte de instituciones y entidades públicas y privadas se acentúa el valor de la memoria y del sentimiento de pertenencia.

Un factor de desarrollo territorial…

Los elementos del patrimonio natural y cultural, entendidos, valorados y contemplados como se ha expuesto, tienden a promocionarse como foco de atracción turística tanto desde la esfera pública como desde la privada, siendo utilizados como factor de desarrollo complementario. En un contexto en el que aumentan los desplazamientos por motivos no solamente de ocio sino también profesionales, la visita y el estudio de bienes patrimoniales tienen una repercusión económica que las instituciones desean aprovechar. Movilizan el ámbito académico-científico estimulando la formación avanzada de la población y la investigación, al tiempo que pueden dinamizar el mercado laboral, fortalecer el tejido empresarial y favorecer asimismo a algunos sectores de actividad vinculados como el comercio, la restauración, etc. Diversifican la oferta turística y tienden un puente entre una cultura con vocación pedagógica y el ocio.

…con retos ineludibles en su puesta en valor 

Si la apuesta por el patrimonio natural y cultural como factor de desarrollo es decidida, conviene observar con cautela algunos aspectos de su explotación con el fin de evitar efectos perversos. La amplia divulgación actual de los elementos patrimoniales, la universalización de su conocimiento, puede conllevar una demanda y una frecuentación excesivas. Cuestiones como la regulación del flujo de visitantes y las modalidades de acceso suscitan un debate continuo cuando se trata de espacios o bienes frágiles. Ha de cuidarse igualmente la correcta contextualización y, por tanto, descartarse la exposición en un entorno ajeno o desvirtuado y al margen del motivo que le es propio al elemento patrimonial. Ha de evitarse, en todo caso, una explotación sujeta al beneficio de intereses particulares, alejada de la función y del espacio que, en su esencia, cumple el patrimonio por su significado sociocultural. Se impone, por tanto, el diseño de instrumentos de gestión del patrimonio que concilien las acciones de conservación con la dimensión económica.

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La ciudadanía como agente implicado

Con el desarrollo de la etnología y la etnografía, así como con la creciente participación de los estados africanos, latinoamericanos y asiáticos en los planteamientos patrimoniales, se ha enriquecido la concepción del patrimonio como bien público. En efecto, como se indica anteriormente, en las últimas décadas ha avanzado la atención dedicada a la cultura inmaterial.  Cabe pensar entonces en la oportunidad de las instituciones de cualquier ámbito geográfico para difundir el conocimiento de este patrimonio y afianzar su conservación (también del patrimonio material)  implicando a la propia población, a las comunidades más estrechamente vinculadas al mismo, aprovechando el significado que tiene para éstas y el conocimiento sobre el bien público a divulgar. Iniciativas de este tipo enlazan con los principios y las ventajas del desarrollo endógeno, en el que participan conjuntamente la población, los agentes sociales y económicos y las administraciones para desplegar el potencial del territorio concernido, favoreciendo además la cohesión social a través del principio de coparticipación. Así, la sustracción y el traslado de bienes patrimoniales a otros territorios distintos de los originarios bajo argumentaciones políticas, económicas o culturales, frecuente en otro tiempo, debe perder definitivamente vigencia. Aunque la controversia resurge en ocasiones ante las consecuencias nefastas que suponen el desorden político y los conflictos de algunos ámbitos geográficos con un legado cultural rico y mal gestionado.

Patrimonio,  cultura e identidad: una relación compleja

Teniendo en cuenta que el patrimonio puede asociarse a la memoria y a la identidad de un pueblo y a veces es concebido como manifestación de los códigos de comportamiento y del espíritu de éste, conviene orientar su puesta en valor hacia planteamientos que eviten la manipulación ideológica o la confusión memorial; planteamientos alejados del inadecuado ensalzamiento de algunos particularismos territoriales que apartan del rigor al conocimiento que la colectividad adquiere de sí misma. No es  positivo que la interpretación del patrimonio conduzca a dificultar el intercambio, la comprensión y la valoración entre distintas sociedades de nuestra época. Es recomendable, por tanto, que el conocimiento y la validación del interés de un elemento patrimonial se apoyen en criterios y medios científicos, y su gestión en personal experto con formación avanzada, de modo que se distancien de la instrumentalización política y de la presión social. Aparte, la divulgación del patrimonio ha de respetar el principio de igual consideración de todas las expresiones culturales. Así podrá avanzarse con mayores garantías hacia una base sólida de respeto entre culturas.

Por Juan Sevilla Álvarez

Departamento de Geografía de la Universidad de Oviedo

Bibliografía: 

BÉGHAIN, P. (2012): Patrimoine, politique et société. París, Presses de Sciences Po, La Bibliothèque du citoyen. 

CHOAY, F. (1992):  L’allégorie du patrimoine. París, Editions du Seuil.

GUILLAUME, M. (1990): “Invention et stratégies du patrimoine” en JEUDY, H.P. (dir.):  Patrimoines en folie. París, Ministère de la Culture et de la Communication, Cahier 5, Édition de la Maison des Sciences de l’Homme, pp. 12-20.

Rodríguez, F. (2012): “Región y desarrollo” en IEPC (ed.): Cursos a Distancia 2012. Curso Desarrollo Comunitario y Sostenible. Oviedo, Instituto de Estudios para la Paz y la Cooperación, pp. 1-41.

Rodríguez, F. y Menéndez, R. (2012): “La gestión del desarrollo y el análisis territorial” en IEPC (ed.): Cursos a Distancia 2012. Curso Desarrollo Comunitario y Sostenible. Oviedo, Instituto de Estudios para la Paz y la Cooperación, pp. 1-35.

 

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El Fondo del Agua y Saneamiento de España

Cada vez más empresas y profesionales que trabajan dentro del sector de agua y saneamiento quieren introducirse en el mercado internacional y en concreto en aquellas oportunidades derivadas de organismos multilaterales. Una de estas empresas, cliente de Inttal nos ha preguntado sobre las oportunidades que existen a nivel internacional, viendo el interés que suscita el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento para ella, os traemos un resumen de sus principales características.

¿Qué es?

El Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento (FCAS) es un instrumento de la Cooperación Española, creado a finales de 2007 y operativo desde 2009, que tiene como principal objetivo asegurar el acceso a agua potable y saneamiento a las poblaciones más necesitadas de América Latina y el Caribe.

¿Qué financia?

El Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento está dotado con 1.500 millones de dólares (aproximadamente 1.200 millones de EUR) para poner en marcha programas y proyectos del sector agua y saneamiento en los países socios de la región, priorizando a los países más pobres y a las poblaciones más vulnerables. Sus aportaciones se centran en la dotación de infraestructuras para garantizar el acceso al agua y saneamiento de poblaciones que carecen del servicio, en la asistencia para el establecimiento de sistemas de gestión pública, eficiente, transparente y participativa de los servicios, y en el fortalecimiento de las instituciones y organismos públicos de los países receptores para propiciar el diseño y puesta en marcha de políticas integrales que aseguren la sostenibilidad del recurso agua.

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¿Cómo funciona?

El Fondo tiene dos modalidades de actuación, la bilateral, que se canaliza directamente a través de la relación entre la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo (AECID) y los países socios, y la multilateral, que se gestiona con la participación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Ambos tipos de actuación se rigen por los mismos principios y objetivos.
El Fondo canaliza recursos financieros no reembolsables (donaciones) para apoyar las iniciativas que los países socios establezcan para garantizar el derecho al agua de su población. Dependiendo de la capacidad de los mismos y de su nivel de desarrollo, sirven para financiar completamente o para complementar fondos nacionales.

Las entidades elegibles para acceder a las ayudas son las administraciones públicas –nacionales, regionales o locales — y las organizaciones de la sociedad civil sin ánimo de lucro dedicadas a la prestación de servicios de agua y saneamiento, o con actividades relacionadas con el sector.

Una vez aprobados, los proyectos son ejecutados por las entidades beneficiarias. Pueden participar en las licitaciones entidades públicas, organizaciones de la sociedad civil y actores privados especializados, a los que se convoca mediante licitaciones y concursos públicos. El Fondo proporciona el apoyo técnico necesario para garantizar la sostenibilidad y la eficiencia de los proyectos.

 

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Desarrollo, coparticipación y formación

La mejora del desarrollo global requiere el intercambio de información y la creación de redes de relaciones que beneficien a todos los actores implicados en las acciones para el desarrollo territorial. Parece oportuno, por tanto, reflexionar sobre algunas ideas y conceptos considerados de interés para profesionales cualificados, empresas y organismos involucrados en este tipo de acciones.

El desarrollo, ¿endógeno?

¿Por qué interesa un modelo de desarrollo determinado por el carácter endógeno? Debemos tener en cuenta que el desarrollo endógeno supone la participación conjunta y la cooperación equilibrada de la población, los agentes sociales y económicos y las administraciones públicas. Persigue desplegar todas las capacidades del territorio concernido: aprovechar de manera óptima los recursos disponibles así como utilizar la cualificación de los agentes que intervienen –residen, trabajan y gestionan- en él. Del mismo modo, se trata de minimizar las debilidades estructurales del territorio e identificar riesgos de manera que el diseño de programas de desarrollo sea racional.

El desarrollo endógeno, ¿es desarrollo económico?

Sí, pero no solamente atiende a la economía. El progreso económico se comprende en un marco de mejoras que abarcan las dimensiones social, cultural y ambiental. Esta perspectiva integral favorece la cohesión social e impulsa las relaciones que entretejen los actores territoriales. Es importante que la población conciba las acciones para el desarrollo como algo propio en que participar e invertir esfuerzo.

El potencial del capital social  

La población local, las agrupaciones sociales y profesionales, las empresas y las administraciones públicas se organizan,  colaboran e intercambian conocimiento para impulsar la actividad económica y el funcionamiento de la vida en comunidad. Entre ellos se han de establecer relaciones y acciones cooperativas cuyo grado de fortaleza, fluidez y estabilidad representa, en definitiva, el potencial del capital social de un territorio. En el aprovechamiento de esta interrelación reside el logro de estabilidad interna al tiempo que una correcta orientación del desarrollo.

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La formación como elemento estratégico

La coparticipación señalada más arriba se activa y canaliza más fácilmente y es tanto más provechosa para el desarrollo cuanto mayor sea la formación de todas las partes. El desempeño de tareas y la asunción de responsabilidades mejoran con la formación permanente. La profundización del conocimiento conduce a una más acertada identificación y valoración de los recursos a aprovechar y de las alternativas de desarrollo a adoptar. Pero no solamente interesa ampliar conocimientos teóricos y prácticos; la formación proporciona asimismo valores y actitudes fundamentales para el desarrollo territorial: compromiso, respeto, tolerancia, colaboración…En cualquier caso, debe tratarse de acciones formativas sostenidas en el tiempo y adaptadas a las características de los diferentes sectores sociales, grupos de edad y situaciones profesionales.

La contribución de las instituciones académicas

Si la formación constituye un elemento esencial, la implicación de las instituciones académicas es, por tanto, necesaria en la activación y el mantenimiento de programas de desarrollo. Al margen de otros aspectos positivos ya señalados, de su participación deriva la promoción de pactos por el conocimiento que generan sinergias en el ámbito territorial en el que se actúa. El contexto actual de competencia entre territorios, en el marco de la globalización, acentúa el valor del conocimiento avanzado; en efecto, éste ayuda a la anticipación de escenarios de futuro, la revalorización del capital social, la difusión de procedimientos y buenas prácticas territoriales, o el fomento del carácter emprendedor. Además, las instituciones de educación superior, a través de institutos de investigación aplicada y centros de cooperación, pueden actuar como observatorios y consultores de apoyo para la organización y el seguimiento de los programas de desarrollo.

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Una iniciativa empresarial comprometida

El papel de la iniciativa empresarial es clave no únicamente en razón de su imprescindible impulso a la actividad económica: la participación conjunta y la cooperación equilibrada de los diferentes actores territoriales sólo es posible si las empresas, sean locales o de otra procedencia, se comprometen con la justicia económica y social y el respeto a los derechos humanos. De lo contrario, el sistema de relaciones se rompe. Se debe prestar atención a las implicaciones laborales, sanitarias y ambientales de la actividad de muchas corporaciones –en la explotación agraria, la actividad extractiva o la producción industrial, por ejemplo- y evitar que el interés de los negocios prevalezca sobre el beneficio común. El ejercicio del derecho al desarrollo de cualquier unidad territorial es ficticio si no se emplean elementos técnicos, jurídicos y políticos que garanticen los derechos civiles, socioeconómicos y culturales de sus ciudadanos. Y es ineficaz si no procura un desarrollo equilibrado y sostenible a medio y largo plazo.

Por Juan Sevilla Álvarez

Departamento de Geografía de la Universidad de Salamanca

Bibliografía y webgrafía:

Inttal TT (2014): “¿Qué es Inttal?”. Recuperado de: http://www.inttal.com/index.php [Consulta: 14 de abril de 2014]

Martín Peña, R.E. (2014): “Una red mundial pide a la ONU que regule las corporaciones que violan derechos humanos”. Recuperado de : http://www.tendencias21.net/Una-red-mundial-pide-a-la-ONU-que-regule-las-corporaciones-que-violan-derechos-humanos_a33846.html [Consulta: 30 de julio de 2014]

Rodríguez, F. (2012): “Región y desarrollo” en IEPC (2012): Cursos a Distancia 2012. Curso Desarrollo Comunitario y Sostenible. Oviedo: Instituto de Estudios para la Paz y la Cooperación, pp. 1-41.

Rodríguez, F. y Menéndez, R. (2012): “La gestión del desarrollo y el análisis territorial” en IEPC (2012): Cursos a Distancia 2012. Curso Desarrollo Comunitario y Sostenible. Oviedo: Instituto de Estudios para la Paz y la Cooperación, pp. 1-35.

Rodríguez, F. y Menéndez, R. (2012): “Los planes de desarrollo integral” en IEPC (2012): Cursos a Distancia 2012. Curso Desarrollo Comunitario y Sostenible. Oviedo: Instituto de Estudios para la Paz y la Cooperación, pp. 1-41.

United Nations General Assembly (2014): “Elaboration of an international legally binding instrument on transnational corporations and other business enterprises with respect to human rights”. Recuperado de: https://inttalnews.files.wordpress.com/2014/08/916bd-ec20sa2024-06-14.pdf [Consulta: 30 de julio de 2014]

 

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¿Qué es el desarrollo sostenible?

El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

El desarrollo sostenible debe ser un proceso solidario, que permita alcanzar niveles mínimos de desarrollo a quienes vienen por debajo de las necesidades esenciales humanas.

Debe ser también un proceso que sepa sacar el mejor partido ambiental de la evolución tecnológica y que tenga en cuenta que la evolución demográfica debe estar en armonía con el ecosistema.

Además, debe ser un proceso equitativo que garantice a todos la capacidad de acceso a los recursos naturales restringidos y que asegure a las generaciones futuras la disponibilidad de los recursos no renovables y la pervivencia de las especies vegetales y animales.

¿Qué es el derecho a un medio ambiente seguro y saludable?

Cada mujer, hombre, joven y niño tienen derecho a un medio ambiente seguro y saludable, así como a otros derechos humanos fundamentales relacionados a un medio ambiente saludable.

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Los derechos humanos en cuestión:

Los derechos humanos relacionados al medio ambiente se encuentran establecidos en los tratados básicos de derechos humanos e incluyen:

El derecho a un medio ambiente seguro y saludable.

El derecho a un alto estándar de salud.

El derecho a un desarrollo ecológicamente sustentable.

El derecho a un estándar de vida adecuado, incluyendo el acceso a alimentación y agua potable.

El derecho de los niños para vivir en un medio ambiente apropiado para su desarrollo físico y mental.

El derecho a una participación completa y equitativa de todas las personas en la toma de decisiones relacionadas con el medio ambiente, la planificación de desarrollo y decisiones y políticas que afecten a la comunidad a un nivel local, nacional e internacional.

El derecho a gozar de condiciones seguras de trabajo, incluyendo garantías para mujeres embarazadas y en lactancia.

El derecho a la protección para la no -discriminación en cualquier área.

El derecho a la educación e información incluyendo la relacionada con vínculos entre salud y medio ambiente.

El derecho a compartir los beneficios del progreso científico.

 

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